
Te quise contar un secreto, estuve buscando tiempos, recolectando por los caminos donde me tocaba quebrar mi paso, las letras para armar palabras y con ellas oraciones, para llegar temprano a tu oído. Sentarme y susurrar lentamente, lo que mis ojos veían y cómo palpitaba mi corazón ni bien te acercabas. Pero hubo un instante en que me quedé muda. Los secretos fueron certezas. Y mi boca pronunció sin temor alguno lo que te dibujaba cada vez que te parabas como lienzo vacío, siendo una eternidad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario