
"Era una pena que Alá, Jehová, Dios (no importa el nombre que se le diera) no hubiera vivido en el mundo actual. Porque si así fuese, todos nosotros estaríamos aun en el Paraíso mientras que él estaría respondiendo a recursos, apelaciones, rogatorias, exhortos, interdictos, preliminares, procedimientos, y tendría que explicar en innumerables audiencias su decisión de expulsar a Adán y Eva del Paraíso, apenas por transgredir una ley arbitraria sin ningún fundamento jurídico: no comer el fruto del árbol del Bien y del Mal.
Si él no quería que eso sucediera, ¿porque dispuso que el árbol alzara en medio del Jardín y no fuera de los muros del Paraíso? Si la designaran defensora de la pareja, Mari seguramente acusaría a Dios de 'omisión administrativa', porque además de emplazar el árbol en un lugar incorrecto no lo rodeo de advertencias ni barreras, dejando de adoptar los mínimos requisitos de seguridad, y exponiendo a todos los que pasaban por allí al peligro.
Mari también podría acusarlo de 'inducción al delito', puesto que atrajo la atención de Adán y Eva hacia el exacto lugar donde se encontraba. Si no hubiese dicho nada, generaciones y generaciones pasarían por esta tierra sin que nadie se interesara por el fruto prohibido, ya que deberia estar en un bosque lleno de arboles semejantes y, por lo tanto, sin ostentar ningún valor especifico.
Pero Dios no había actuado así. Por el contrario, escribió la ley y encontró la manera de convencer a alguien para que la transgrediera, tan solo para poder inventar el Castigo. Sabia que Adán y Eva acatarían aburridos de tanta perfección y, tarde o temprano, pondrían a prueba su paciencia. Y se quedo allí, esperando, porque tal vez también él -Dios Todopoderoso- se hallaba aburrido de que todo en la creación discurriera a la perfección; si Eva no hubiese comida la manzana ¿que es lo que hubiera sucedido de interesante en estos miles de millones de años?
NADA.
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